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Chile está suscrito al convenio Covax de la OPS (OMS) que busca aunar esfuerzos para que los países de América tengan acceso a las vacunas contra el Covid-19. Crédito foto: OPS.
Entrevista

¿Cuál es la vacuna para el paciente oncológico?

Conversamos con el doctor Jorge Gallardo sobre cómo debería ser la inmunización de este grupo de chilenos. El oncólogo también integra el comité que da el visto bueno a las fórmulas candidatas para poner fin a la pandemia de Covid-19.

  

La pronta llegada de dos nuevas vacunas tiene a la población expectante sobre cuándo y cómo será inmunizada.

A la ya en marcha de Pfizer-BioNTech y su innovadora plataforma de ARN mensajero, se sumaría la del laboratorio chino Sinovac que, con el tradicional método de un virus inactivado, la semana pasada demostró por sobre 50% de efectividad global y un 100% en prevención de casos graves.

La tercera en aterrizar en Santiago sería la de Oxford/AstraZeneca y su vector de adenovirus modificado que busca frenar la pandemia por Covid-19.  

Pero ¿cuál de estas plataformas conviene más a los pacientes oncológicos?

la vacuna Pfizer fue autorizada para pacientes con Hepatitis B, Hepatitis C y Sida, que sabemos son enfermedades que comprometen el sistema inmune»

Doctor Jorge Gallardo (Fundación Chilena para el Desarrollo de la Oncología)

Otra pregunta es cómo debería ser la priorización ya que no todas las dosis llegarán de una sola vez: las autoridades chilenas estimaron, provisionalmente, poner en primer lugar a los trabajadores de la salud de UCI y Urgencias, seguidos de los adultos mayores y personas con factores de riesgo como hipertensos, diabéticos y a quienes están en tratamiento activo contra el cáncer. Sigue una larga lista de grupos que finaliza en la población general.

   Se trata de un tema que se tomó la agenda a nivel mundial. En Estados Unidos, por ejemplo, la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO, por su sigla en inglés) y la American Cancer Society, solicitaron que los diagnosticados con alguna enfermedad tumoral estén en el “top” de las preferencias. Según la revista JAMA Oncology, son personas que tienen tres veces más posibilidades de fallecer si llegan a necesitar hospitalización. EE. UU. también priorizó a los funcionarios de hospitales.

   Para resolver estas dudas, conversamos con el jefe de Oncología de la Clínica Indisa, doctor Jorge Gallardo, quien además participa como asesor externo de la agencia Anamed, del ISP, que es la encargada de dar el visto bueno a los fármacos y a las vacunas en Chile.

El personal de la «primera línea» de los servicios de salud fue el primero en recibir la vacuna en Chile. Crédito foto: Minsal.

deberíamos inmunizar cuanto antes a los pacientes con cáncer de pulmón; a quienes han recibido quimioterapia por algún tumor de cabeza y cuello, y a los que tuvieron leucemias o linfomas»

Doctor Jorge Gallardo

El especialista integró en diciembre la reunión que puso en marcha la campaña de inmunización nacional contra el Coronavirus con la fórmula de Pfizer/BioNTech. Pronto vendrá el turno de revisar la de Sinovac (CoronaVac), la de Oxford/AstraZeneca y la de Janssen. Finalmente, las dosis comprometidas en el convenio Covax de la OPS.

En total, son 36 millones de vacunas que tienen a Chile bien posicionado para completar un proceso que tomará meses y que persigue conseguir la inmunidad de rebaño contra la pandemia.

   Mientras llega el momento del pinchazo, el llamado es a seguir extremando resguardos como el uso de mascarillas, el lavado de manos y la distancia social.

    – ¿Qué le parece el Plan Nacional de Inmunización contra el Covid-19? ¿Fue oportuno?

   – Que se tomó a tiempo es indudable. Chile, México y Costa Rica son los primeros países que comienzan a vacunar en Latinoamérica (con la de Pfizer/BioNTech). También lo hizo Argentina (con Sputnik-V). En eso estamos bien.

«teóricamente, la inmunoterapia no debería afectar los efectos de la vacuna. Lo mismo vale para los inhibidores de las tirosina quinasas, la hormonoterapia o los antiangiogénicos»

Doctor Jorge Gallardo

– ¿El set de distintas vacunas por el que apostó el gobierno le parece adecuado?

   – Cuando partió la evaluación de las distintas opciones, seis meses atrás, no había conocimiento exacto sobre cuál sería la mejor o la más adecuada. Las agencias regulatorias consideraron que si la eficacia de la inmunización alcanzaba un 50% ya era buena. En ese momento, no pensaron en resultados tan altos como el 90 o 95% en el caso de la Pfizer o Moderna. Fue una apuesta necesaria.

Si la eficacia es buena, ¿cuál es la pregunta que viene?

   -La pregunta sería a quién aplicas una vacuna que tiene el 50% de eficacia, a quién la del 78% y a quien con la del 90%, por ejemplo.

   – ¿Es importante el efecto adverso de la Pfizer en personas con alergias severas?

   – La tasa de alergia para el placebo fue de 0,52 y para quienes recibieron la vacuna, de 0,63. En otras palabras, significa una diferencia de 12 casos por mil atribuibles a la inmunización o el equivalente a una reacción a un alimento nuevo: muy baja. Lo más sensato, hasta el momento, es que los pacientes con alergia severa no se vacunen con la de Pfizer y, si es moderada, lo hagan tomando las debidas precauciones como puede ser el uso de antihistamínicos.

La vacuna CoronaVac, del laboratorio chino Sinovac, sería la próxima en ser autorizada en Chile por el ISP.

   – ¿Hay una vacuna contra el Covid-19 para el paciente oncológico?

   – Creo que es necesario distinguir muy bien el tipo de paciente oncológico.  Por ejemplo, es probable que no funcione tal como se espera en quienes han recibido un trasplante de médula ósea o están medicados con inmunosupresores, ya que su sistema inmune no reacciona de la misma forma que una persona sana. Es el caso de fármacos como corticoides que producen linfopenia. Las situaciones más complejas son, en general, de personas con cánceres a la sangre (linfomas, leucemias o Mieloma Múltiple) que están con tratamiento a largo plazo.

   – ¿Y qué ocurre con pacientes que ya recibieron tratamiento quirúrgico, radio o quimioterapia?

   – Esos pacientes tienen, por lo común, la misma indicación que la población general. Ahora, para el grupo que debe recibir quimioterapia, lo ideal sería inmunizarlos antes de que comiencen este tipo de tratamiento con drogas citotóxicas.

 – ¿Qué dicen los estudios clínicos de la vacuna sobre los pacientes oncológicos?

   – En el caso de Pfizer/BioNTech, entre las 23 mil personas estudiadas fueron incorporadas unas 950 que tenían cáncer o estaban con quimioterapia, pero los resultados de esos pacientes aún no están publicados. No conocemos todavía en detalle como se comporta la vacuna en ese grupo.

cuando a los integrantes de esa UCI se les midió los niveles de anticuerpos contra el virus, resultó que 17 de un total de 19 habían desarrollado defensas para enfrentar el SARS-CoV-2″

Doctor Jorge Gallardo

   – ¿Hay algún punto que sí puede extrapolar a los pacientes con cáncer?

   – Es interesante que el uso de la Pfizer fue autorizado para personas con Hepatitis B, Hepatitis C y Sida, que sabemos son enfermedades que comprometen el sistema inmune. En este grupo no hubo mayores complicaciones hasta ahora.

   – ¿Qué ocurre con quienes reciben inmunoterapia, hormonoterapia o los llamados tratamientos de precisión?

   – Teóricamente, por que todavía no hay datos, la inmunoterapia no debería afectar los efectos de la vacuna. Lo mismo vale para los inhibidores de las tirosina quinasas, la hormonoterapia o los medicamentos antiangiogénicos.

   – ¿Hay algún grupo de pacientes más expuesto al Covid-19 y que deberían tener acceso prioritario?

   – Sí, quienes están diagnosticados con cáncer de pulmón; han recibido quimioterapia por algún tumor de cabeza y cuello, y los que tuvieron leucemias o linfomas. Estas personas deberíamos poder inmunizarlas cuánto antes porque tienen mayor posibilidad de desarrollar formas graves de la enfermedad o, incluso, de morir.

   – ¿Algún otro grupo prioritario?

   – Bueno, las personas con cáncer y que, además, tienen factores conocidos de riesgo de fallecer por este virus: deberíamos dirigirnos, primero, a los pacientes oncológicos de más edad y a quienes tienen diabetes, hipertensión y/o obesidad. Se trata de patologías concomitantes con los tumores. Ahora, cualquiera que esté en remisión debería recibir la vacuna en algún momento.

Pacientes oncológicos con Covid-19 son atendidos en el hospital La Paz de Madrid. Estudios realizados en EE.UU. dicen que tienen hasta tres veces más posibilidades de fallecer si se complican al punto de necesitar hospitalización.

   – A nuestro país llegarán vacunas con diferentes tecnologías. ¿Hay alguna particularmente beneficiosa para los diagnosticados con enfermedades tumorales?

   – Es muy pronto para decirlo. Creo que, por ahora, hay que enfocarse en las que muestran las tasas más altas de prevención de cuadros graves y de seguridad.

   – ¿Qué le parece la priorización provisoria del CAVEI (Comité Asesor de Vacunas del Minsal)? Puso en primer lugar al personal de la primera línea de la salud; en segundo, a los adultos mayores internados y, tercero, a quienes tienen más de 60 y a personas con comorbilidades como el cáncer.

   – Conozco el caso de un servicio de Cuidados Intensivos donde fueron detectadas -en mayo/junio- tres personas con Covid-19. Meses después, cuando a los integrantes de esa UCI se les midió los niveles de anticuerpos contra el virus, resultó que 17 de un total de 19 habían desarrollado defensas para enfrentar el SARS-CoV-2.

    Por eso, mi opinión es que si uno busca disminuir mortalidad, la vacuna debería ir primero, como lo están haciendo Alemania y otros países de Europa, a los hogares de ancianos de larga estadía. Los pondría en el primer grupo junto a los pacientes con tipos de cáncer como el pulmonar y de cabeza y cuello, ya que también presentan altas tasas de mortalidad. Es importante continuar revisando los nuevos datos que entregan las investigaciones y actualizarlos.

   – Hasta ahora, todo indica que lo mejor es vacunarse.

   – Las desventajas de la vacuna han sido bastante leves, como cualquier inmunización. Es decir, dolor en el lugar de la punción, enrojecimiento y, a veces, febrícula (fiebre leve), cefaleas o cansancio. Y cuando uno compara el grupo que fue inmunizado con el que recibió el placebo, las diferencias, además, no resultan significativas.

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