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Crédito foto: Luis Gil Ruiz para la campaña #ElCáncerNosMarcaDePorVida, del Grupo Español de Pacientes con Cáncer.
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Obesidad podría favorecer linfomas más agresivos

Sobre dos mil chilenos son diagnosticados cada año con esta enfermedad que estaría al alza debido al envejecimiento de la población y a estilos de vida poco saludables. El hematólogo Mauricio Ocqueteau llama a evitar sustancias tóxicas como el tabaco.

El linfoma ocupa un capítulo destacado en la historia de la oncología moderna: fue uno de los primeros cánceres donde se pudo aplicar la palabra “cura” sin complejos, gracias a que la mayoría de los casos responde muy bien a la quimioterapia.

   Esa primera descripción que hizo en el siglo XVII el médico italiano Marcello Malpighi como “una enfermedad de los ganglios linfáticos y el bazo que era uniformemente fatal”, quedó en parte en el pasado. Hoy, cerca del 80% de los pacientes tiene tratamiento efectivo, incluso en casos avanzados.

   Malpighi también dijo que se trataba de una enfermedad complicada, y en eso sí fue un visionario absoluto. Gracias a los avances de la ciencia moderna ahora sabemos que estamos frente a un cáncer a la sangre complejo, ya que incluye 60 o más tipos diferentes, según sea la célula del sistema inmune afectada.

con 17 años, tener cáncer (linfoma de Hodgkin) me recordó la fragilidad de la vida. Decidí estudiar arte y dedicarme a la escultura, que es lo que más me apasiona. Hasta el día de hoy no me arrepiento”

Andrés Billikopf

“Los linfomas son una familia de enfermedades. Se divide en dos grandes grupos: los linfomas de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin. Los primeros tienden a afectar a adultos jóvenes y a adolescentes mayores, y son menos frecuentes en gente de más edad. En cambio, los segundos, pueden desarrollarse en personas de cualquier edad”, explica el hematólogo Mauricio Ocqueteau a CancerLATAM con motivo del Día Mundial de este cáncer a la sangre.

   Fue el doctor inglés Thomas Hodgkin quien detalló la enfermedad en el siglo XIX, y el dato de que afecta a personas jóvenes hace que su impacto sea mucho mayor. Un ejemplo es el caso del medallista olímpico Lawrence Brittain, quien luego de tratarse en 2015 con quimioterapia, en 2016 ganó la medalla de plata en remo durante los Juegos de Río.

   “Si se compara con otros tumores, aún si la enfermedad está avanzada, el tratamiento con quimioterapia o quimio inmunoterapia puede curar a un porcentaje alto de los pacientes con linfoma de Hodgkin”, comenta Ocqueteau, quien es jefe del Departamento de Citometría de Flujo y del Programa de Postgrado de Hematología de la Universidad Católica.

por fortuna, este tipo de cáncer a la sangre fue incluido como patología AUGE el 2007 (…) es un orgullo -y hay que decirlo- porque en Chile el tratamiento es muy adecuado”

Doctor Mauricio Ocqueteau (Universidad Católica)

En el caso de los linfomas no Hodgkin, la variedad es muy amplia, aunque todos se originan de igual forma en los linfocitos, células que pertenecen al sistema inmune. Aquí el hematólogo distingue entre los de bajo grado o indolentes, y los de alto grado o agresivos. Los primeros son tumores de crecimiento lento y pueden acompañar a la persona por años o décadas sin que presente síntomas. Tienden a afectar más a personas mayores y responden muy bien a la quimio y a la inmunoterapia.

   Los linfomas no Hodgkin agresivos, en cambio, pueden evolucionar mal e incluso llevar a la muerte en uno o un par de años, si no reciben diagnóstico oportuno y tratamiento efectivo. La ventaja es que muchos de estos pacientes no recaen y, si lo hacen, “pueden ser rescatados con terapias de segunda o tercera línea”.

esperamos que con la Ley del Cáncer todos los pacientes tengamos acceso universal, tanto al tratamiento como al diagnóstico oportuno. Muchas veces los exámenes de alto costo -como PET, escáner o resonancias- hacen la diferencia entre la vida o la muerte”

Felipe Tagle (Fundación Linfoma Chile)

Desde aproximadamente el año 2000, el linfoma no Hodgkin es uno de los tumores de mayor crecimiento entre la población mundial. Una realidad que también afecta a Chile y que se observa especialmente en los tumores de bajo grado.

   “Previsiblemente esto se relaciona con la expectativa de vida. En Chile ya está por sobre los 80 años y, mientras más envejece la población, mayor es la probabilidad de que aumente la incidencia de muchos tipos de tumores”, explica el profesional.

   Para este tipo de cáncer a la sangre no hay una prevención ni tamizaje específico. Pero al igual como sucede con otras enfermedades oncológicas, es siempre recomendable seguir un estilo de vida saludable -mantener un peso adecuado, por ejemplo – y evitar sustancias tóxicas como el tabaco, advierte Ocqueteau:

   “Sí se ha descrito que la obesidad podría favorecer los linfomas de alto grado o más agresivos, pero no hay algo tan específico como en el cáncer de pulmón, donde el tabaco es un factor que está muy bien determinado”.

Doctor Thomas Hodgkin. Crédito: wikimedia.

Sobre tratamientos, la quimioterapia sigue como estándar esencial debido a que, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los tumores “sólidos”, aquí las cirugías no resultan útiles “porque a nivel microscópico siempre hay otras zonas comprometidas con la enfermedad, aunque no sean evidentes o visibles.”

   “Desde hace más de 20 años, existe una segunda forma de tratar a estos pacientes que es la combinación de quimioterapia convencional más inmunoterapia”, dice Ocqueteau en referencia a fármacos que “liberan” las defensas del propio enfermo “secuestradas” por las células cancerosas, y que son medicamentos que provocan menos efectos adversos. “Han ido apareciendo cada vez más de estos anticuerpos dirigidos para usar tanto en primera línea, es decir, la primera vez que trato al paciente, como también en quienes pueden recaer”, agrega.

De viscerum structura exercitatio anatomica. Así se llamó la publicación donde el doctor Malpighi describió por primera vez el linfoma. Un nombre en latín para una enfermedad compleja, pero cada vez menos “uniformemente fatal” gracias a los avances de la ciencia a la que tanto han contribuido hombres como el médico italiano, considerado el padre de la histología.

Sin olvidar al patólogo inglés Thomas Hodgkin, quien tras permanecer absorto por años en sus autopsias, en 1832 relacionó los nódulos linfáticos con el bazo por su aspecto macroscópico. En un comienzo, sus colegas ningunearon el hallazgo, pero dos décadas después la enfermedad fue bautizada con su nombre.

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