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Inequidad afecta a las chilenas tras una mastectomía

Sólo el 30% de las pacientes del sistema público accede a una reconstrucción tras un cáncer, cifra que sube al 95% en el privado.

Hoy, toda mujer sometida a una mastectomía debería tener la oportunidad de la reconstrucción de su mama. Las alternativas son varias, y con resultados que han ido mejorando de manera significativa en los últimos años. El problema es que en nuestro país existe una importante inequidad en esta materia, con un sistema privado donde casi la totalidad de las pacientes acceden a esta técnica, y un sector público donde apenas un 30% puede hacerlo.

El tema fue abordado en el XIV Congreso Chileno y XIX Latinoamericano de Mastología, realizado los primeros días de octubre en Santiago.

Maurizio Bruno Nava, exjefe de Cirugía Oncoplástica del Instituto Nacional del Cáncer de Milán, Italia, relató su experiencia en Europa:

“Antes de proceder con una mastectomía, hacemos una mamografía digital. La idea es conocer bien la anatomía de la mama de la paciente que vamos a operar. Por ejemplo, si entre la piel y la glándula el grosor de la capa de grasa es muy delgada, usamos la (grasa) de la propia mujer para aumentar el espesor. Así sentirá su mama más tibia y suave”.

Doctor Maurizio Nava, del Instituto Nacional del Cáncer de Milán.

Y aunque las técnicas son variadas según las necesidades de cada paciente, las posibilidades de acceder a ellas son desiguales. El doctor Nava explica que en Europa alrededor del 95% tiene una reconstrucción de la mama después de operarse el tumor.

“En el sistema privado, aquí en Chile, prácticamente a todas quienes pasan por una mastectomía total se les ofrece la posibilidad de reconstrucción, y se la hacen”, cuenta la doctora Soledad Torres, cirujano oncológica de mama de Clínica Las Condes.

Si bien la reconstrucción está garantizada, no tiene ‘garantía de oportunidad’: legalmente, puedo sacar la mama y decir que voy a reconstruirla, pero no sé cuándo. Es con letra chica”

Doctor Jorge Gamboa (director Sociedad Chilena de Mastología)

Este cáncer está incluido en el GES, es decir, se garantiza su tratamiento con “garantía de oportunidad”: hay obligación de tratarlo en el plazo de 30 días. El problema está en la reconstrucción.

“Si bien está garantizada, no tiene esta ‘garantía de oportunidad’, por lo tanto, legalmente, yo puedo sacar la mama y decir que voy a reconstruirla, pero no sé cuándo. Entonces, es con letra chica”, advierte Jorge Gamboa, cirujano oncoplástico mamario del Hospital San Borja Arriarán y director de la Sociedad Chilena de Mastología.

Las mujeres entran a una lista de espera. Por ejemplo, se acumulan 400 y, en un momento, es el Ministerio el que da la orden de que tienen que estar operadas en cierta fecha. Se depende de eso»

Doctor Juan Manuel Donaire

Esto lleva a que, según Juan Manuel Donaire, especialista en cirugía oncológica y reconstructiva de mama, “sólo un 30% de las mujeres acceda a esta técnica. La brecha es por falta de recurso humano, infraestructura, más pabellones, entre otros”, explica.

El doctor Donaire expuso en el congreso cómo opera esta desigualdad:

“Lo que sucede es que las mujeres entran a una lista de espera. Por ejemplo, se acumulan 400 y, en un momento, es el Ministerio (de Salud) el que da la orden de que tienen que estar operadas en cierta fecha; marzo, por ejemplo, o antes del 31 de diciembre. Se depende de eso”.

Es importante, entonces, que las pacientes pidan explícitamente a su médico acceder a una reconstrucción mamaria.

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