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Prevención

Guía para prevenir tumores de boca y orofaríngeos

Abril es el mes en que debemos estar alertas. Entre las conductas peligrosas se encuentran fumar, tomar alcohol en exceso y una pobre higiene bucal. En el caso de los tumores de la base de la lengua, la amígdala y la garganta (orofaríngeos), hay que poner atención al sexo poco seguro.

La boca y la garganta fueron dibujadas por los renacentistas como una arquitectura abundante en túneles, puentes y murallas. Gracias a Vesalio, considerado el padre de la anatomía moderna, todas estas estructuras se convirtieron en una armoniosa unidad. El autor de De corporis humani fabrica transformó esa parte del cuerpo en algo vivo y comunicado con el mundo; en una criatura que come, fuma, bebe o besa.

Es por todo esto que en el mes internacional de la prevención (concientización) del cáncer bucal y orofaríngeo, ponemos especial atención a los factores externos que aumentan o reducen el riesgo de desarrollar la enfermedad.

La Asociación Dental Americana (ADA por su sigla en inglés), pone énfasis en el papel de los dentistas en esta tarea: la idea es una inspección visual de la boca para detectar manchas blancas o rojas puntiformes (leucoplasias o eritroplasias); úlceras o heridas que no cicatrizan o cualquier tipo de protuberancias. Lo óptimo es que el odontólogo palpe la mandíbula y el cuello para descartar la presencia de tumores.

Hay que estar atentos a signos como molestias para tragar, la sensación de tener los oídos tapados o dolor en éstos, y a la presencia de adenopatías. ”

Doctora Ingrid Plass (Instituto Nacional del Cáncer)

Fumar, el consumo excesivo de alcohol, y especialmente la combinación de ambas conductas, se asocia a una mayor posibilidad de desarrollar tumores en la boca. El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. (NCI por su sigla en inglés), ya alertó que el riesgo es hasta 10 veces mayor en los fumadores, y hasta 35 veces más alto entre quienes son adictos al tabaco y además consumen más de cuatro vasos de bebidas alcohólicas al día.

En Chile, además de visitar al dentista dos veces al año y mantener un correcto aseo de la boca, el Ministerio de Salud (Minsal) recomienda no exponerse al sol entre las 11 y las 16 horas, y si esto resulta imposible, tomar precauciones como usar protector solar para evitar posibles mutaciones cancerígenas en los labios (eso sí, el sol no influye en los cánceres orales más frecuentes: lengua, piso de la boca y orofaríngeo).

Sexo riesgoso

En los grabados de Da Vinci y de Vesalio, la boca aparece armoniosamente unida a la garganta, como una máquina que succiona, mastica y traga gracias a un tinglado de tejidos, músculos y nervios. Y aunque los renacentistas estaban en lo correcto, cuando se habla de cáncer, los especialistas distinguen dos zonas: la bucal y la orofaríngea. Esta última incluye la base de la lengua (tercio posterior), el paladar blando, las amígdalas, y las paredes laterales y posteriores de la garganta.

Hoy resulta especialmente importante hacer esta subdivisión anatómica, debido a que son los tumores orofaríngeos los que más han aumentado, especialmente en hombres jóvenes. La razón de este incremento se debe al virus papiloma humano (VPH), un agente cancerígeno de transmisión sexual, y que es el mismo que provoca el cérvico-uterino. Existen más de cien tipos diferentes de este patógeno, aunque serían los subtipos VPH 16 y VPH 18, los más peligrosos.

El cáncer de boca y el orofaríngeo, forman parte de la familia de tumores de cabeza y cuello. En la foto, cirugía robótica a un paciente con la enfermedad.

Según explica la doctora Ingrid Plass, del Instituto Nacional del Cáncer (Chile), la región orofaríngea tiene características particulares que la hacen más vulnerable al virus papiloma; por ejemplo, una mayor concentración de vasos sanguíneos y de tejido linfático.

“Una vez contraído el virus, la inmensa mayoría de las personas lo elimina espontáneamente. Sin embargo, en un número reducido de ellas, el VPH infiltra las células basales de la mucosa, provocando su mutación al integrarles el genoma viral en su ADN. Este proceso se conoce como mutagénesis insercional. Sin embargo, la aparición del cáncer propiamente tal, puede demorar más de diez o quince años. Por eso, la mejor protección es la detección precoz y la inmunización”, explica Plass, quien es cirujano de cabeza y cuello.

La vacuna que hoy se aplica en Chile a las niñas en dos dosis para protegerlas del cáncer cérvico-uterino, es la misma que previene la enfermedad orofaríngea. Considerando que es un gran aliado contra el patógeno y sus graves efectos, en países como Australia y Estados Unidos se recomienda vacunar a los pre-adolescentes y a los adolescentes de ambos sexos. Además, se trataría de un asunto de salud pública, ya que según la American Academic of Pedriatics, los casos de tumores (orofaríngeos) asociados al VPH han aumentado en un 225%. En los del cuello de útero, en cambio, han disminuido gracias a los programas de screening o tamizaje (estrategia para detectar una enfermedad) y a las campañas de prevención.

Entre los factores de riesgo se identifican el sexo oral, el mayor número de parejas, y una iniciación sexual temprana. Fumar también aumenta la posibilidad de desarrollar tumores orofaríngeos, igual que en los de boca, pero el consumo de alcohol no se ha relacionado de manera contundente.

“Se trata de un cáncer -el que presenta VPH- que vemos cada vez más en hombres de entre 40 y 50 años (antes eran mayores y con peor pronóstico), para quienes las perspectivas de tratamiento y cura son mejores si son diagnosticados a tiempo. De hecho, si se detecta la presencia del VPH el grado del tumor (malignidad) baja y la prognosis es mejor”, detalla la profesional.

El cáncer de boca y el orofaríngeo son todavía enfermedades de baja prevalencia en nuestro país (1,5% en mujeres y 3,1% en hombres, según datos de Globocan), pero la tendencia de este último va al alza (el virus se detecta en el 80% de los casos) por lo que la prevención resulta esencial.

“Hay que estar atentos a signos como molestias para tragar, la sensación de tener los oídos tapados o dolor en éstos; presencia de adenopatías (inflamación de los ganglios). Los cambios de voz o pérdida de peso, generalmente ocurren cuando la enfermedad está más avanzada”, advierte la cirujano.

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