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Elegido del editor

Calidad de vida: “Lagom” o el secreto sueco del bienestar

CáncerLatam se adelanta a la llegada del invierno, que ya anuncian los días más fríos, con una lectura recomendada.

El estrés es una epidemia en Occidente, pero todavía una parte de su gente privilegia un estado de bienestar; sin carencias, pero tampoco con abundancia malentendida. Nos referimos a los países escandinavos, siempre arriba en los rankings de las naciones con mayores índices de calidad de vida.

 Para los suecos el secreto lo guarda la palabra lagom.

 Se trata de un término que no tiene una traducción exacta al castellano, pero que viene a significar algo así como “en la justa medida”. Nada de vivir de acuerdo con normas de perfección, reconocimiento o exigencias externas en contradicción con lo que resulta bueno para nosotros en la soledad de nuestras conciencias. En resumen, un estilo de vida mesurado que es también un remedio contra el estrés y el desasosiego que provoca “perdernos” a nosotros mismos.


cada individuo tiene su propio ‘lagom’, es decir, su propia medida para vivir sin contradicciones entre su bienestar y las presiones del medio.”

Lola A. Akerström

Que esta palabra se pusiera de moda en Estados Unidos, Europa y en varios países de nuestro continente, fue el resultado de la búsqueda de una forma de vivir más humana. El paso siguiente fue la iniciativa de la fotógrafa sueca Lola A. Akerström de escribir un libro que aterrizó en Chile con el título Lagom, el secreto sueco de la buena vida (Ediciones Urano).

Según la autora, cada individuo tiene su propio lagom, es decir, su propia medida para vivir sin contradicciones entre su bienestar y las presiones del medio. Lo habitual es que cedamos a éstas últimas y, finalmente, perdamos nuestra perspectiva de qué es lo bueno para nosotros. Un panorama común en sociedades orientadas al éxito que obligan a estar delgados y tonificados como modelos; opulentos como ricos y famosos, y destinar tiempo de ocio a las actividades de moda, aunque no nos gusten para nada.

¿El resultado? Una epidemia de soledad, obesidad y estrés.

Lola Akerström. Cédito foto: blog de la autora.

 Akerström cita como ejemplo en el libro – ilustrado con sus fotografías-, el ritual fika que practican los suecos. Este no consiste en otra cosa que en tomar pausas con los compañeros de trabajo a ciertas horas del día para compartir un café, y así reconectarse con ellos mismos en medio de la rutina laboral.

A diferencia de la costumbre de “sacar la vuelta”, que busca evitar o postergar las tareas, el fika energiza y pone otra vez en el punto de equilibrio entre responsabilidades y bienestar.

 Lagom nos muestra que hay otras maneras de vivir, tal como hace un par de años lo hizo el hygge de los daneses, o el milenario wabi-sabi japonés que nos invita a encontrar lo bello en lo imperfecto.

 Es una palabra que podemos homologar con el aurea mediocritas (“dorada medianía” o “moderación”) de los antiguos, cuyo significado fue probablemente tergiversado y, al final, asumido como “mediocridad” por algún fanático del deber ser.

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