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Día Mundial Cáncer de Próstata

Tumor prostático: entre los 5 más afectados por la pandemia

El Instituto Nacional del Cáncer advierte que los exámenes para la detección precoz han disminuido considerablemente. Un dato que, en este segundo año de crisis sanitaria, preocupa a los especialistas ya que los controles de rutina son la clave para combatir una enfermedad que cada año cobra la vida de más de dos mil chilenos.

En tiempos normales, la mayor cantidad de nuevos casos de cáncer de próstata es detectada durante los chequeos de rutina. Estos controles son indicados a partir de los 50 años para la población general, y baja a los 40 años si hay algún padre o hermano que presentó la enfermedad.

   Pero esta realidad cambió con la pandemia de Covid-19.

   “Antes de la crisis sanitaria, la mayoría de los diagnósticos ocurría entre los pacientes sin síntomas que acudían a una consulta de rutina. Esto era lo ideal, porque es en ese momento cuando hay más posibilidades de ofrecer una terapia con intención curativa”, explica el doctor Juan Carlos Román, urólogo del Instituto Nacional del Cáncer (InCáncer).

lo que hemos visto en este año y medio de pandemia es que los chequeos para la detección precoz de esta enfermedad oncológica han disminuido en forma considerable”

Doctor Juan Carlos Román (Instituto Nacional del Cáncer)

   El Minsal publicó un informe que advertía sobre más de 4.400 pacientes oncológicos que no habían recibido diagnóstico o tratamiento a tiempo por la crisis sanitaria. En este documento, el cáncer de próstata aparece en el quinto lugar con más pacientes afectados (239), después del colorrectal (997), cervicouterino (882), gástrico (626) y de mama (566).

  La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile -en tanto- informó de una baja drástica, de alrededor del 70% al 90%, tanto en el test de antígeno específico como del ultrasonido o ecografías prostáticas. Esto impacta negativamente el diagnóstico precoz, que es la mejor forma de evitar muertes.  

   Se trata de una realidad preocupante si consideramos que ya estamos en el segundo año de la pandemia, pues el tumor de próstata es el de mayor incidencia entre los hombres chilenos. Si en 2018 hubo 6.576 nuevos casos, en 2020 se llegó a los 8.157, según cifras de Globocan, organismo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS). En mortalidad ocupa el tercer lugar en nuestro país, con 2.296 fallecimientos registrados el año pasado, sólo superado por el cáncer de pulmón y el gástrico.

   “Aunque no hay (nuevos) estudios al respecto, lo que hemos visto en este año y medio de pandemia es que los chequeos para la detección precoz de esta enfermedad oncológica han disminuido en forma considerable”, agrega el doctor Román.

   Otros especialistas también han advertido que a las consultas llegan hoy pacientes con tumores más avanzados, debido a la postergación de las visitas al médico, ya sea por miedo al contagio o por dificultades de acceso a los centros de salud.

   Según las Guías Clínicas del Minsal, el primer factor de riesgo de desarrollar cáncer de próstata es la edad (la media del diagnóstico es de 70 años) y, en segundo lugar, los antecedentes familiares que explican un 10% de los casos.

  Por eso, antes que la prevención, la detección precoz es clave: el chequeo incluye el examen de sangre llamado Antígeno Prostático Específico (APE) y también uno de tacto rectal. Si el APE está alterado y el tacto es sospechoso, la persona deberá someterse a una resonancia magnética de próstata y a una biopsia.

Ilustración de Alberto Montt para el libro “El legado de Adán: una guía gratuita para derrotar el cáncer de próstata”, escrito por el urólogo Felipe Balbontín.

   Hay un grupo de pacientes que consultan por síntomas urinarios, como dificultad para orinar o necesidad urgente de hacerlo. Ellos también tendrán que realizar un APE, una ecografía de pelvis para ver el tamaño de la próstata y un examen de orina, por si hay una infección.

    “En este caso, el 90 % de los pacientes tiene un crecimiento benigno de la glándula prostática que explica los síntomas y sólo un 10% es cáncer, probablemente diseminado”, explica el especialista.

   En Chile, del total de casos detectados un 70% corresponde a un tumor localizado, que recibe una terapia con intención curativa: esta consiste en extirpar la próstata y/o radioterapia. El 30% restante tiene la enfermedad diseminada o metastásica, y el tratamiento sólo busca detener lo más posible su avance. Para este grupo la hormonoterapia que consiste en una inyección cada tres meses es lo más usado.

   “Durante la pandemia hemos mantenido esta terapia que es ambulatoria”, aclara el doctor Román. Pero admite que, en el caso de las cirugías o la radioterapia, la situación ha sido más compleja, ya sea por postergaciones o por la necesidad de reagendar las atenciones.

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