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Ceremonia en La Moneda por la firma de la Ley Nacional del Cáncer Doctor Claudio Mora. Crédito: Minsal.
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Expertos: «El costo del cáncer se traduce en desigualdad»

La falta de un marco de valor es responsable de una creciente brecha en el acceso a tratamientos de alto costo entre los chilenos. Una investigación de la Universidad Católica revela los millonarios gastos de esta enfermedad que, en nuestro país, concentran cinco tipos de tumores.

   El costo del cáncer en Chile es alto, y equivale a que cada habitante ponga casi $81 mil pesos al año (US$110) para financiarlo. Esto corresponde al 13,5% del presupuesto de salud del 2020.

   “Pero no es sólo eso: lo económico también impacta en lo social ya que se traduce en una desigualdad en el acceso a la atención y a los tratamientos” -explica el doctor Jorge Jiménez de la Jara, presidente de la Fundación Foro Nacional del Cáncer- “Por eso es importante conocer los costos de esta enfermedad, saber qué tumores son los que más inciden, y así poder tomar buenas decisiones en materia de salud pública.”

El doctor Jorge Jiménez de la Jara cree que en la brecha de acceso a tratamientos de alto costo «hay una responsabilidad del gobierno que, esperamos, ayude a corregir la recién aprobada Ley Nacional del Cáncer.»

   En el caso chileno, cinco tipos de tumores representan el 69% del gasto en cáncer. Se trata -enumera el experto- de los digestivos (21,9%); de la sangre y sistema linfático (18,5%), respiratorios (12%), urinarios (8,4%) y de mama (8,2%).

  Los antecedentes son parte del estudio “Costo Esperado del Cáncer en Chile” realizado por la Unidad de Evaluación de Tecnologías en Salud de la Universidad Católica (ETESA-UC), y dados a conocer durante la actividad con la cual el Foro conmemoró el Día Mundial contra la enfermedad.

   “El 2020, el valor directo e indirecto del cáncer alcanzó en nuestro país a 1 billón 418.837 millones de pesos. Esto equivale al 0,6% del PIB del país”, reveló el doctor Jiménez en el seminario online donde fue presentada la investigación de ETESA-UC.

   Una cifra alta, según el economista de la salud David Debrott, asesor regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien participó del encuentro Desigualdad y Costos del Cáncer en Chile. “Hay que considerar que algunas enfermedades, pero en particular ésta, tienen una evolución (para el paciente) que va mucho más allá de un año. Es decir, es muy probable que, para el próximo, esta cifra se repita”, advierte el experto.

   En estos costos son considerados tanto los gastos en diagnóstico, tratamiento, seguimiento y licencias médicas (costos directos), así como el ausentismo laboral y muerte prematura del paciente (costos indirectos).  Además, Debrott repara en que en el estudio de la UC quedan fuera los tumores de baja incidencia (menos de un caso por 100 mil personas)- los que no afectan tanto la cifra global, pero “pueden ser muy caros de tratar y, a nivel individual, tienen un costo brutal.”

en Chile hay diferentes procesos de evaluación de tecnologías sanitarias (…), y, en consecuencia, no queda claro cuál es el marco de valor para tomar decisiones a nivel de planificación pública nacional”

Camila Quirland (ETESA/Falp)

   Este escenario de cifras al alza ha favorecido que nuestro sistema de salud acumule una creciente brecha en la cobertura de tratamientos para cáncer, en especial en aquellos de alto costo, añade Jiménez de la Jara:

   “Aquí hay una responsabilidad del gobierno que, esperamos, ayude a corregir la recién aprobada Ley Nacional del Cáncer, cuyos efectos deberían verse en los años que vienen.”

   Superar esta situación no es fácil.

   “El principal impulsor del costo en salud -cerca del 90%- proviene de las innovaciones tecnológicas como los fármacos, los dispositivos médicos; así como de los procedimientos médicos y quirúrgicos”, explica Rony Lenz, presidente del capítulo chileno de Ispor (International Society for Pharmacoeconomics and Outcomes Research).

   Como este incremento crece más rápido que el PIB, los países se ven en la necesidad de crear sistemas de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETESA) “como el NICE del Reino Unido, Iqwig de Alemania o CADTH de Canadá”, enumera Lenz, los cuales les ayudan a lidiar con este estrés económico y sanitario.

el principal impulsor del costo en salud -cerca del 90%- proviene de las innovaciones tecnológicas como los fármacos, dispositivos; así como de los procedimientos médicos y quirúrgicos»

Rony Lenz (Ispor Chile)

    Pero en el caso de Chile hay “diferentes procesos de evaluación de tecnologías sanitarias como el del Régimen General del Sistema de Salud (RGSS), otro para las GES y otro para la Ley Ricarte Soto”, explica Camila Quirland, químico farmacéutica y jefa de ETESA de la Fundación Arturo López Pérez (FALP) durante el II Congreso Oncológico Internacional e-cáncer-Falp:

 “En consecuencia, no queda claro cuál es el marco de valor para tomar decisiones a nivel de planificación pública nacional.”

    Como los recursos son escasos resulta necesario rediseñar estas instituciones (ETESA) de tal forma -añade Quirland- que exista una discusión a nivel nacional con transparencia y contar así con un marco de valor para tomar las mejores decisiones de financiamiento, tanto en el caso de las terapias oncológicas curativas como de las no curativas.

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