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Aunque sea una copa: el alcohol no trae beneficios para la salud

Mitos como la “paradoja francesa” han fortalecido la creencia de que beber con moderación es bueno para la salud.

Desde un consumo tolerante, pasando por intentos de prohibición como la Ley Seca en Estados Unidos (EE.UU.) y volviendo luego a una libertad controlada de su uso, el alcohol es una sustancia cuya evidencia científica también ha sido cambiante.

Una investigación reciente, mejor diseñada que otras anteriores, ha demostrado algo sorprendente: incluso una copa al día puede aumentar el riesgo de padecer cáncer, problemas cardiovasculares, enfermedad hepática y muerte prematura.

La ciencia comienza a derribar el mito del consumo moderado

El “Estudio sobre Ingesta de Alcohol y Salud”, encargado por el gobierno de EE.UU. y publicado en junio pasado en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs, encontró que un nivel de consumo que antes se consideraba potencialmente protector —una copa de vino tinto con los amigos, una cerveza en una noche de verano, un cóctel al mediodía del domingo— no tiene ningún beneficio significativo para la salud.

Pero el estudio plantea un desafío: cómo explicar a los pacientes, incluso a los que beben poco, que los estudios anteriores eran defectuosos y que la opción más saludable es no beber.

“La ciencia está evolucionando ante nuestros ojos. Eso puede ser profundamente desconcertante, pero es una oportunidad para involucrar a nuestros pacientes en una conversación”, dice a la plataforma digital en salud Medscape la doctora Noelle LoConte, oncóloga y profesora asociada en la Escuela de Medicina y Salud Pública de la U. de Wisconsin en Madison, EE.UU. Ella también es autora principal de la declaración más reciente de la American Society of Clinical Oncology sobre alcohol y cáncer.

La “paradoja francesa” y el origen de una creencia

En noviembre de 1991, en el programa 60 minutos de la cadena televisiva estadounidense CBS, apareció el científico Serge Renaud explicando por qué Francia tenía tasas más bajas de enfermedades cardíacas a pesar de tener una dieta alta en grasas. En un año, las ventas de vino tinto en el país norteamericano aumentaron 40%. Mientras tanto, grandes estudios epidemiológicos —incluido el Estudio Framingham en 1983 y el Estudio de Salud de los Médicos en 2000— confirmaron un riesgo reducido de enfermedad coronaria con el consumo ligero a moderado de alcohol. En 2011, una importante revisión de 84 estudios concluyó que el debate estaba esencialmente cerrado en favor del consumo etílico.

Pero lo cierto es que existía un sesgo importante. Por ejemplo, los consumidores de cantidades baja a moderada de alcohol solían tener varias ventajas protectoras de su salud como mayores ingresos, dietas más saludables, más ejercicio y menos obesidad, según un análisis de seguimiento de 2023. Ajustar estos sesgos redujo la protección de sobrevida del alcohol a un 3%, cifra que es estadísticamente insignificante.

“La ciencia no miente: el alcohol no es bueno para nosotros”, dice el doctor Douglas Spotts, médico de familia en Mifflinburg, EE.UU., y portavoz de la American Academy of Family Physicians. “Profesionales de la medicina y científicos saben ahora lo suficiente para confirmar que el viejo dicho sobre el vino tinto no es más que un mito. Ninguna cantidad de alcohol es segura, punto final”.

Las falsas creencias que persisten entre los pacientes

El problema es que existen numerosas creencias erróneas sobre el alcohol que incluyen:

  • – El vino tinto es más saludable
  • – La cerveza es más segura porque tiene menos alcohol por volumen
  • – Beber, sólo es un problema si tienes una adicción
  • – La tía de mi amigo bebió whisky todos los días y vivió hasta los 100

“Veo pacientes todas las semanas con estas creencias”, advierte la doctora LoConte.

Del “alcohol es malo” a una conversación sobre salud

El doctor Columbus Batiste, jefe de cardiología en Kaiser Permanente, en Moreno Valley, EE.UU., recomienda enmarcar la dinámica de manera colaborativa. Les dice a sus pacientes: “Tú eres el director ejecutivo de tu cuerpo. Si quieres que florezca, aquí está mi consejo como tu asesor profesional. Tienes el derecho de aceptar, vetar o pedir más información de respaldo”. La American Heart Association aconseja este enfoque de diálogo médico / paciente para apoyar cambios de estilo de vida saludables en los pacientes —comenzando con pedirle permiso al paciente para darle consejos; proporcionando asesoramiento claro, específico y personalizado que aumente el conocimiento del paciente sobre su salud; y luego preguntándole qué acciones quiere tomar.

En definitiva, hay que cambiar el guion de “el alcohol es malo” a una discusión sobre “cómo estar más saludable”.

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