Bioseguridad: cuando un simple examen de sangre tiene también sus riesgos

Las punciones accidentales pueden transmitir distintos microorganismos como el virus de la hepatitis B, el de la hepatitis C y el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)
Uno de los aspectos más rutinarios cuando se consulta al médico es que este profesional pida exámenes de sangre. Y algo que es tan sencillo en apariencia, puede revestir riesgos tanto para quien realiza el procedimiento como para el paciente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen a nivel global entre 2 y 3 millones de punciones accidentales con objetos cortopunzantes o agujas contaminadas. Estas lesiones representan alrededor del 86% de los accidentes relacionados con la transmisión de patógenos como la hepatitis B, la hepatitis C y el VIH.
Subnotificación de estos accidentes
El 62% de las lesiones cortopunzantes hospitalarias ocurren durante la toma de muestras de sangre. Pero esta práctica se puede mejorar, fortaleciendo las estrategias de prevención y bioseguridad. De hecho, en Chile no se cuenta con cifras de estos eventos ya que, entre otras cosas, hay una importante subnotificación que se estima entre el 40 y 60%.
“En la toma de muestras de sangre convivimos a diario con un riesgo que muchas veces permanece invisible. Sin embargo, hoy existen prácticas y tecnologías que disminuyen en forma significativa este peligro, mejorando la seguridad tanto del personal sanitario como de los pacientes”, afirma José Antonio Duarte, gerente de Medical Affairs de Becton Dickinson, una de las empresas de tecnología médica más grandes del mundo. Él expuso sobre este tema en el conversatorio denominado “Hablemos de Bioseguridad en Salud”.
Entre 2 y 3 millones de punciones accidentales con objetos cortopunzantes o agujas contaminadas se producen cada año en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Innovación y medidas preventivas para reducir los riesgos
Entre las tecnologías que han ayudado a fortalecer la bioseguridad en la práctica clínica está el sistema de agujas retráctiles para la toma de muestras de sangre. Este es un mecanismo protector que evita los pinchazos accidentales y protege la calidad de la muestra, impidiendo la necesidad de repetir exámenes.
Pero ahora se quiere dar un paso más: esto es el lanzamiento hacia fines de año de cuatro manuales que permitan mejorar y estandarizar estas prácticas médicas, ayudando a contar con estadísticas propias y más exactas.
-El primer manual es sobre las tomas de muestras de sangre venosa que son las más frecuentes, entregando recomendaciones según perfiles como es el paciente adulto mayor o el paciente pediátrico.
-El segundo manual es sobre tomas de muestra de sangre arterial que son muy frecuentes en hospitalizaciones, urgencias y quirófanos y que también tienen variables importantes que se deben estandarizar para tener resultados fiables.
-El tercer manual es sobre la toma de muestra de orina, que después de la de sangre es la más frecuente. Ésta también contará con perfiles para pacientes pediátricos, de adultos y de quienes usan sonda vesical.
-El cuarto manual asume la bioseguridad en un amplio sentido. Este manual abarca todo el proceso desde cómo debe recolectarse una muestra, cómo se tiene que manipular, transportar e incluso como se debe desechar correctamente.
“Nuestra idea es publicar estos manuales en forma virtual con acceso abierto (Open Access), pero también de manera impresa para difundirlos en congresos académicos -de la Sociedad Chilena de Bioquímica por ejemplo-, o entre los anestesiólogos, así como en universidades desde donde egresan estudiantes de enfermería”, explica José Antonio Duarte.
Por último, y algo muy relevante, este material puede servir de base para la legislación de cada país, en referencia a accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
