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Cáncer de hueso: poco frecuente y con la esperanza puesta en los estudios de ADN

Su frecuencia es baja y los más afectados son los niños y adolescentes. Hoy la ciencia busca entender qué lo causa y optimizar los tratamientos.

Representan alrededor del 1% o menos del total de tumores malignos -según la Organización Mundial de la Salud- aunque los casos se concentran en los niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Los llamados tumores óseos -entre los que se cuentan el osteosarcoma, el sarcoma de Ewing y el condrosarcoma- pueden causar síntomas como dolor persistente y pérdida de peso involuntaria, o pueden descubrirse cuando una persona se fractura un hueso y las radiografías muestran una lesión.

“Enterarse de que una prueba de imagen ha detectado un tumor o una lesión ósea puede ser aterrador. Afortunadamente, la mayoría de los tumores óseos no son cancerosos”, dice la doctora Wendy Allen-Rhoades, oncóloga pediátrica del Centro Oncológico Integral de Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota. “La clave es averiguar qué tipo de tumor o lesión tiene, para que su equipo médico pueda recomendarle la atención adecuada”, agrega.

Hoy, en muchos casos se envía una biopsia para hacerle un estudio de ADN al tumor, para entenderlo mejor y orientar de manera adecuada el tratamiento. Pronto, estas pruebas serán las que decidan la mejor terapia a utilizar en cada caso.

“Lo otro que hacemos es un estudio genético del paciente -no del tumor- para ver como procesan los medicamentos, la quimioterapia y así ajustar el plan para hacerlo más eficaz”, afirma la doctora Allen-Rhoades.

Pero ¿cuándo es necesario consultar?Si bien hay muchas personas que tienen dolores óseos y musculares -y eso puede ser normal-, lo que debe preocupar es que el dolor no desaparezca. Más aún si no recuerda haberse caído o golpeado la rodilla, o si mientras duerme se despierta con dolor fuerte. “Eso es una señal de que debe consultar, o también si el dolor está asociado a pérdida de peso, fiebre, sudoración o hinchazón”, advierte esta especialista.

Tratamiento

Para el tratamiento de estos tumores se cuenta desde radio y quimioterapia hasta radioterapia con protones que es de alta precisión y destruye el tumor sin dañar el tejido sano cercano.

Cuando el paciente debe someterse a una cirugía, hoy se realizan modelos 3D basados en las imágenes que entrega una tomografía computarizada. Además, se pueden imprimir los vasos y los nervios para que el cirujano los visualice y pueda hacer una intervención más minuciosa.

Pero la doctora Allen-Rhoades llama la atención en algo: “creo que lo más importante es dar apoyo al paciente y a su familia. Los niños son parte de una familia y hay que asegurarse de que el diagnóstico sea el correcto. Y eso puede ser difícil porque estas enfermedades son raras”.

Por otra parte, es bueno estar consciente de que esto es algo que pasa cuando los niños están creciendo y desarrollando, y no es algo que los padres hayan hecho mal ni en la dieta, ni en el estilo de vida. “De manera que en general no hay nada que podamos hacer para evitar este tipo de cánceres, a diferencia de lo que pasa con otros como el de piel o el de pulmón, en los cuales sabemos que la exposición al sol o el tabaquismo aumentan el riesgo. Son cosas que pasan en los niños”, concluye esta especialista.

Tipos de cáncer de hueso más frecuentes

Osteosarcoma

Comienza en las células que forman los huesos. Es el tipo más frecuente de cáncer óseo. Tiende a aparecer con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes. El osteosarcoma aparece con mayor frecuencia en los huesos largos de las piernas y, a veces, en los brazos. Su tratamiento suele incluir cirugía y quimioterapia.

Condrosarcoma

Suele comenzar en los huesos, pero a veces puede aparecer en los tejidos blandos. Este tumor aparece con mayor frecuencia en la pelvis, la cadera y el hombro. Afecta más a los adultos de mediana edad y mayores. Su tratamiento a menudo implica cirugía para extirpar el cáncer. Los condrosarcomas pequeños y de crecimiento lento de los brazos y las piernas, se tratan a veces con un procedimiento para raspar las células cancerosas del hueso. El cirujano puede aplicar un gas frío o una sustancia química para destruir las células cancerosas que queden. El hueso puede repararse con un injerto óseo o con cemento óseo, si es necesario.

Sarcoma de Ewing

Comienza en los huesos y en los tejidos blandos que los rodean. Se presenta principalmente en niños y adultos jóvenes. Comienza con mayor frecuencia en los huesos de las piernas y la pelvis. El tratamiento del sarcoma de Ewing suele incluir quimioterapia y cirugía.

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