Cómo hacer de las bacterias digestivas aliadas de una buena salud

En nuestro intestino -sobre todo el colon- existe una masiva comunidad de gérmenes, que nos protege. Para ello, necesitamos tener una dieta saludable, hacer ejercicio y llevar un estilo de vida sano.
Nada más cierta que la frase “somos lo que comemos”. Una afirmación intuitiva de mediados del siglo XIX, pero que hoy acumula una creciente evidencia científica. Esto gracias a las nuevas técnicas de secuenciación genética, que han identificado cientos de especies de bacterias que habitan el intestino. Se trata de una población gigantesca de bacterias, hongos y virus que se denomina microbioma y que es fundamental para la salud humana.
La primera prueba que relacionó al microbioma con una enfermedad digestiva se produjo en los años ’80, cuando se vio que la bacteria Helicobacter pylori estaba vinculada al desarrollo de cáncer gástrico.
“Eso fue fenomenal, porque descubrimos que el cáncer podía ser causado por una bacteria, y si uno trata esa bacteria se reducen las posibilidades de tener cáncer gástrico”, dice el doctor Purna Kashyap, gastroenterólogo de Clínica Mayo, y experto en microbioma intestinal y trastornos del aparato digestivo.

Este investigador advierte que el papel de la dieta es crucial para tener un microbioma saludable. La forma de hacerlo es con una alimentación que evite el azúcar, el alcohol y sea diversa y rica en fibras. Esto incluye frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y semillas.
Además, la actividad física y -en general- un estilo de vida sano, fortalecen al microbioma que produce vitaminas como la B y la K y aminoácidos que nos mantiene saludables.
Salud mental
Otra función importante de estos gérmenes es en la salud mental. “Muchos trastornos como la depresión, la ansiedad y las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, se piensa que están asociados con el microbioma”, agrega el doctor Kashyap.
Esta sospecha se ve avalada por la producción de neurotransmisores por parte del microbioma, los que pueden pasar a la sangre y llegar al cerebro, influyendo en el ánimo de la persona.
¿Tomar probióticos?
Respecto del uso de probióticos para fortalecer el microbioma, según Kashyap, los estudios poblacionales no muestran un beneficio. “Pero eso no significa que un determinado probiótico pueda ser beneficioso para un individuo determinado, ya que todos somos diferentes”, explica este investigador.
Sobre de tomar probióticos después de dar antibióticos, para repoblar con “bacterias buenas” el intestino, no es algo que cuente con evidencia. Si bien los antibióticos matan las bacterias que nos dañan y otras más, al dejar de tomarlos el microbioma se restablece en tres a cuatro semanas.
Y en lugar de tomar probióticos, el doctor Kashyap invita a los pacientes a “consumir alimentos fermentados que se pueden producir en casa como el yogur, el kimchi y el chucrut.
Uso como trasplante
Otro uso exitoso del microbioma es el trasplante fecal. En pacientes que han tenido que usar antibióticos a repetición, se produce un desequilibrio en los gérmenes intestinales y la bacteria dañina Clostridium Difficile se multiplica y causa una diarrea que puede ser mortal. En este caso se usa materia fecal de un donante sano, que se introduce por colonoscopía en el paciente y así logra sanarse.
El doctor Kashyap apuesta por un futuro brillante para el microbioma y su impacto en la salud humana. Entre otras cosas, se le podrá usar para mejorar la respuesta a los medicamentos y reducir los efectos adversos. “Pero tenemos que hacer más investigación, entender mejor como funciona el microbioma, para hacer un uso clínico de él”, dice.