Cómo manejar el estrés a la vuelta de vacaciones

Ajustar las rutinas antes de regresar al trabajo o a los estudios, permite tener un ‘aterrizaje suave’ ante los quehaceres del año.
Marzo es un mes desafiante, no solo en lo económico, sino también en tener que retomar las rutinas laborales y de estudios. Volver a cumplir con horarios y responsabilidades puede ser estresante y son parte de lo que algunos llaman el ‘síndrome post vacaciones’.
Esto se traduce en cansancio, cambios en el estado de ánimo y, en algunos casos, mayor frecuencia de resfríos u otras infecciones respiratorias, ya que el estrés afecta al sistema inmune.
Esto porque durante las vacaciones muchas personas modifican sus horarios de sueño, alimentación y actividad física. Al volver de forma abrupta a horarios exigentes y mayor carga laboral o académica, el organismo activa mecanismos de adaptación al estrés.

La Dra. Javiera Valencia, médico internista de Clínica Universidad de los Andes, señala que “el estrés, especialmente cuando es intenso o sostenido, aumenta la liberación de cortisol”.
Si bien esta respuesta es normal y necesaria para adaptarnos, cuando se mantiene en el tiempo puede debilitar las defensas. Sin embargo, es importante aclarar que en personas sanas estos cambios no suelen provocar una “baja de defensas” grave.
¿Por qué aumentan los resfríos en esta época?
En marzo coinciden varios factores:
- – Retorno masivo a los colegios y oficinas.
- – Mayor contacto de las personas en espacios cerrados.
- – Disminución de la ventilación en ambientes laborales y escolares.
- – Inicio progresivo de la temporada de virus respiratorios.
“El aumento de infecciones respiratorias en este periodo se explica principalmente por una mayor circulación viral y el contacto interpersonal, más que por una inmunosupresión significativa”, enfatiza la Dra. Valencia.
¿Qué síntomas son frecuentes en este periodo?
- – Fatiga o sensación de agotamiento.
- – Alteraciones del sueño.
- – Dificultad para concentrarse.
- – Mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias leves.
Estos síntomas suelen ser transitorios y mejoran a medida que el cuerpo se adapta nuevamente a la rutina.
¿Se puede prevenir?
Sí, la evidencia respalda medidas simples pero efectivas:
- – Ajustar progresivamente los horarios de sueño antes de reiniciar la rutina.
- – Mantener una alimentación equilibrada y a horarios regulares.
- – Retomar la actividad física en forma gradual.
- – Ventilar espacios cerrados y reforzar el lavado de manos.
- – Consultar si el cansancio persiste más allá de algunas semanas o si aparecen síntomas importantes.
En ese contexto, “el llamado síndrome post vacaciones no es una enfermedad como tal, pero el cambio brusco de hábitos puede generar estrés fisiológico y alteraciones transitorias en el bienestar. La clave no es alarmarse por una supuesta baja de defensas, sino facilitar una transición gradual hacia la rutina, priorizando el descanso, la organización y los hábitos saludables, porque una vuelta planificada no solo mejora el rendimiento, sino que también contribuye a reducir enfermedades respiratorias y consultas médicas evitables”, concluye la Dra. Valencia.