El cáncer y el corazón comparten factores de riesgo que se pueden evitar

Se trata de una relación cada vez mejor comprendida y que ha dado nacimiento a la especialidad llamada cardio-oncología.
En Occidente -incluida Latinoamérica- tanto el cáncer como las enfermedades cardiovasculares se disputan el primer lugar en mortalidad. Esto porque ambas afecciones comparten factores de riesgo, debido a que su gente tiene hábitos de vida que dañan la salud, como el consumo de comida rápida y el sedentarismo.
Otro buen ejemplo de esto es el tabaquismo. El fumador no solo se arriesga a desarrollar cáncer pulmonar, sino también de colon, laringe, riñón, vejiga y páncreas, entre otros. Pero el tabaco “también favorece los infartos al miocardio, la insuficiencia cardíaca y la obstrucción de arterias periféricas, algo que favorece el desarrollo del cáncer”, explica el doctor Joerg Herrmann, cardiólogo, fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, EE.UU.
Cómo protegerse
“Además de no fumar, se puede reducir el riesgo de cáncer y de enfermedad cardíaca manteniendo un peso saludable, evitando o moderando el consumo de alcohol, controlando el colesterol, durmiendo lo suficiente y adoptando una alimentación saludable rica en frutas y verduras”, añade el doctor Herrmann.
La actividad física es otro factor clave. Esto porque reduce el riesgo de daño cardíaco durante el tratamiento del cáncer.
Cuantos más componentes de un estilo de vida saludable se cumplan, mejor será la proyección de salud para el corazón de los pacientes y para combatir el tumor que los afecta. Esta combinación permite mejorar su calidad de vida y prolongarla.
Asimismo, hoy se sabe que algunos medicamentos para tratar el cáncer impactan en el sistema cardiovascular, ya sea alterando la función cardíaca -lo cual es reversible- o dañando la estructura del músculo -lo cual es irreversible-.
Por esto hoy se buscan tratamientos que minimicen el daño al tejido sano, como las terapias dirigidas o el uso de radioterapia con haz de protones. También se incorporan medicamentos que protegen el corazón durante la quimioterapia.
El aporte de la Inteligencia Artificial
El doctor Herrmann trabaja con el uso de relojes inteligentes que registran la actividad eléctrica del corazón, y de esta forma alertan a los supervivientes de cáncer y a sus médicos tratantes sobre posibles anomalías cardíacas.
“La cardio-oncología ha avanzado enormemente. Hoy comprendemos mucho mejor qué podemos hacer para gestionar el riesgo cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer”, dice este médico e investigador. “Los pacientes se encuentran en una situación mucho mejor que hace apenas diez años”, concluye.