Innovadora tecnología para tratar cánceres agresivos se expande por el mundo

Se trata de una radioterapia que dispara iones de carbono de precisión milimétrica, destruyendo el tumor sin tocar el tejido sano del paciente.
En el futuro, la radioterapia -aquella que utiliza iones de carbono y otras partículas pesadas- permitirá tratar tumores agresivos o aquellos que se han mostrado resistentes a los tratamientos habituales.
Para hablar de estos nuevos tratamientos y sus beneficios vino a nuestro país el doctor Sean Park, del Centro Oncológico Integral de Clínica Mayo. Este centro de salud abrió el mes pasado el Duan Family Building en Jacksonville, Florida. Allí comenzará a funcionar la terapia de protones en 2027, y la de iones de carbono en 2028. Así, estas nuevas tecnologías debutarán en el continente americano, ya que hasta ahora solo existe un puñado de estos centros en Asia y Europa.
Por sus características, “esta terapia se utiliza para atacar tumores ubicados en el cerebro o cerca de la médula espinal, ya que evita un exceso de radiación, apunta con mayor precisión y evita dañar el tejido nervioso vecino”, explica el doctor Park, quien es especialista en oncología radioterapéutica.

Oncólogo Radioterapeuta del Centro Oncológico Integral de Clínica Mayo
Otro uso importante es en los niños. “En ellos sus células se están replicando, sus tejidos, músculos y huesos están creciendo. Por esto, buscamos minimizar las dosis de radiación para que sus tejidos y órganos se desarrollen normalmente cuando se conviertan en adultos”, agrega Park.
También se benefician de esta tecnología los cánceres de cabeza y cuello. Una zona donde convergen la zona nasal, la cavidad oral, la faringe, los ganglios del cuello y las glándulas salivales. “Es una zona donde pasan muchas cosas. Es por donde comemos, bebemos y respiramos”, advierte este especialista. Con estos iones pesados se logra preservar estas funciones, evitando en parte el enrojecimiento y la descamación de las mucosas, la sequedad bucal por falta de saliva, lo que también aumenta el riesgo de caries.
Por sus características la terapia de protones y la de iones de carbono, se utiliza para atacar tumores ubicados en el cerebro o cerca de la médula espinal, ya que evita un exceso de radiación, apunta con mayor precisión y evita dañar el tejido nervioso vecino.
Pero también esta terapia es una buena alternativa para tumores de próstata, sarcomas, melanomas y cánceres de células renales, entre otros.
Y aunque se trata de una tecnología cara, el doctor Park destaca que “podemos ayudar a mucha gente a beneficiarse de ella. Tal vez haya una manera de enviar a Jacksonville a pacientes que la necesitan, tanto desde acá de Chile como de otros países de América Latina”.
Avances en la radioterapia
Muchos pacientes con cáncer requieren radioterapia durante su tratamiento. Las diferentes formas de radioterapia tienen distintos efectos biológicos sobre las células cancerosas.
• Fototerapia: es la forma más común de radioterapia, que utiliza rayos X o rayos gamma (paquetes de energía luminosa llamados fotones) para tratar el cáncer. Los haces se dirigen al tumor, lo que impide que las células cancerosas crezcan o se dividan.
• Terapia con haz de protones: esta terapia de partículas dirige una dosis precisa de partículas con carga positiva (protones) hacia las células cancerosas, destruyendo su material genético y minimizando el impacto en las células sanas circundantes. Esto es especialmente beneficioso para tratar tumores cercanos a órganos vitales y el cáncer en niños.
• Terapia con iones de carbono: esta terapia de partículas pesadas administra partículas con carga positiva (iones de carbono) que liberan su energía al impactar en el tumor canceroso objetivo. Las partículas destruyen las células cancerosas con muy poco daño al tejido circundante. Es particularmente eficaz contra las células cancerosas que son resistentes a otras formas de radiación.
Los avances en las terapias de radiación, como los tratamientos con iones de carbono y la modalidad dual de haz de protones e iones de carbono, permiten a los médicos crear tratamientos altamente individualizados, precisos y eficaces, lo que en última instancia proporciona más curas a los pacientes.