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Foto referencial sobre programas de salud femenina. Foto: Tommie Morelos/ Texas Tech University Health Sciences Center El Paso.
Prevención

Cáncer de Ovario: preocupa aumento de mortalidad en pandemia

En el Día Mundial para concientizar sobre este tumor -8 de mayo- los expertos advierten sobre su condición de “enfermedad solapada”, ya que en el 75% de los casos es detectado tardíamente.

Si en 2018 fallecieron 470 chilenas por cáncer de ovario, el 2020 la cifra alcanzó a las 549 víctimas. Un salto de 79 casos en sólo dos años. Algo preocupante para un tumor que aún no tiene un test que permita diagnosticarlo tempranamente. Y más aún cuando en la crisis sanitaria por Covid-19 existe un sub-diagnóstico al momento de calcular la incidencia y la mortalidad de las enfermedades oncológicas.

   “A diferencia de otros cánceres como mama, cuello uterino o colon, hasta el momento no disponemos de un examen útil para detectarlo precozmente. Ni la realización anual de una ecografía, ni exámenes de sangre, ni la combinación de ambos ha demostrado servir como herramienta de prevención”, explica el doctor Rodrigo Alliende, gineco-oncólogo del Instituto Nacional del Cáncer (InCáncer).

La doctora Jamie Bakkum-Gamez junto a su team.

 Por eso, continúa la investigación colaborativa internacional para el desarrollo de mejores terapias y pruebas de detección temprana.

   “En la actualidad no hay un examen de screening que sea efectivo en identificarlo tempranamente, cuando es más curable”, explica a CancerLATAM la doctora Jamie Bakkum-Gamez, gineco-oncóloga de Clínica Mayo Rochester (EE. UU).

   Si sumamos a lo anterior el hecho de que es una enfermedad silenciosa, solapada, con síntomas inespecíficos, lo cual provoca que las mujeres consulten tardíamente; entonces esto explica que tres de cada cuatro pacientes diagnosticadas no consigan los cinco años de sobrevida.

a diferencia de otros cánceres como mama, cuello uterino o colon, hasta el momento no disponemos de un examen útil para detectarlo precozmente”

doctor Rodrigo Alliende (Instituto Nacional del Cáncer)

   Entonces, prestar especial atención a los siguientes síntomas resulta vital: dolor abdominal y/o pélvico leve pero persistente, distensión abdominal, diarrea o constipación mantenida, decaimiento, cansancio, pérdida del apetito o baja de peso.

   El tratamiento estándar hoy consiste en la cirugía -que será más invasiva mientras más avanzado esté el tumor- combinada con una quimioterapia que asocia carboplatino y paclitaxel.

 “Esta combinación tiene varios efectos adversos y no es tan efectiva”, advierte el doctor Alliende.

   Por fortuna, el panorama comienza a cambiar. El 2018, y después de cerca de 20 años sin novedades, la FDA (EE. UU.) aprobó una innovadora terapia: los inhibidores de PARP que bloquean la reparación del ADN dañado y logran la muerte de las células tumorales. Se trata de un tratamiento que tiene un efecto importante en mejorar la calidad de vida de las mujeres diagnosticadas.

   “Estas drogas funcionan mejor en pacientes con mutaciones genéticas como BRCA1 y 2 entre otros, o con tumores con estas alteraciones, algo que está presente en el 20% de ellas”, explica la doctora Bakkum-Gamez.

   Los fármacos PARP -del grupo llamado “target” o de “precisión”- han significado que cada vez más los médicos soliciten un examen genómico para detectar mutaciones que se beneficien de estos nuevos medicamentos. Además, es recomendable que las mujeres con una historia familiar de cáncer de ovario o de mama asistan a una consejería genética.

estas drogas funcionan mejor en pacientes con mutaciones genéticas -como BRCA1 y 2 entre otros- o con tumores con estas alteraciones, algo que está presente en el 20% de ellas”

doctora Jamie Bakkum-Gamez (Clínica Mayo)

 Otros factores de riesgo -esta vez ambientales- son la obesidad, diabetes, tabaquismo, antecedentes de infertilidad, endometriosis e infecciones pélvicas.

   Dada su incidencia (837 nuevos casos, según Globocan 2020) y su alta mortalidad, el año 2013 esta enfermedad fue incluida en las Garantías Explícitas de Salud (GES), que benefician a todas las mujeres con sospecha de este cáncer, de cualquier edad, ya sea Isapre o Fonasa, asegurándose así tanto la prontitud en la confirmación del diagnóstico como en el inicio del tratamiento.

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