Claves para cuidar la salud de los riñones

El envejecimiento y algunas enfermedades crónicas deterioran la función renal y pueden terminar con el paciente en diálisis o en un trasplante.
La hipertensión arterial (presión alta) y la diabetes son dos de las principales causas de la enfermedad renal crónica (ERC). Cuando esta patología progresa, puede afectar gravemente la función de los riñones, llevando a muchos pacientes a requerir tratamientos como la diálisis o, en etapas más avanzadas, un trasplante renal para preservar su calidad de vida.
Así lo advirtió el doctor Iván Porter, nefrólogo de la Clínica Mayo en Florida, EE.UU. “En este país hay más de 100 mil personas que están esperando un trasplante renal. Este es un tremendo problema que puede tener resultados devastadores, incluso la muerte”, agregó. Lo que se debe tener en cuenta es que se puede prevenir. “Por eso, controlar la diabetes y la hipertensión, es muy importante, no solamente para la salud renal, sino para el bienestar de las personas”, añade.
En América Latina, las cifras también son preocupantes. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que un 13% de los adultos en las Américas -más de 100 millones de personas- viven con diabetes. Y más de un tercio de los adultos de entre 30 a 70 años padece hipertensión. La enfermedad renal es una de las 10 causas más importantes de muerte y discapacidad de la región.
Y si bien a medida que las personas envejecen el riñón va disminuyendo en su función, la diabetes y la hipertensión no controladas aceleran este proceso que daña a este órgano.
¿Qué hacer?
Lo primero es crear conciencia sobre esta grave situación de salud y actuar en consecuencia. Hacerse un chequeo médico para detectar si la presión arterial y la glicemia están en rangos normales. Si no lo están, hay que indicar un tratamiento lo más individualizado posible.
“Por ejemplo, si se aconseja mantenerse hidratado, hay que advertir al paciente de que no tome bebidas azucaradas que favorecen el desarrollo de la diabetes. Esto porque mientras más azúcar hay en la sangre es más probable que esta glucosa envenene los nervios, los vasos sanguíneos y los riñones, llevando a enfermedad renal”, explica el doctor Porter.
Muchas personas solo con hacer dieta pueden controlar su diabetes, es decir, evitando los carbohidratos -como pan, pastas, arroz o papas- y los alimentos procesados del tipo snacks, cereales azucarados, embutidos y sopas instantáneas, entre otros.
Ahora, si la persona come sano y hace actividad física a diario y de todas maneras tiene la glicemia alta, habrá que pensar en medicamentos o incluso insulina. Lo positivo es que hoy existe una gran variedad de medicamentos que actúan a distintos niveles y que permiten combinarlos para tener buenos resultados.

“Lo importante es frenar o enlentecer lo más posible el avance de estas enfermedades, para así proteger a los riñones y prevenir que se dañen. La hipertensión, si no es tratada a tiempo, también terminará reduciendo la función renal”, dice el doctor Porter.
El funcionamiento renal se clasifica en 5 estadios, según los resultados de un examen que mide el nivel de filtración de los desechos en la sangre que hace el riñón:
- Estadio 1: la función renal es de 90% o más.
- Estadio 2: la función está entre 60 y 89%.
- Estadio 3: se divide en dos subtipos, el 3a con una función entre 45 y 59% y un deterioro renal leve a moderado. En el 3b la función está entre 30 y 44% y el deterioro renal es más grave.
- Estadio 4: la función renal está entre 15 y 29% y el deterioro renal es grave.
- Estadio 5: se le considera enfermedad renal terminal. Su función es inferior al 15%. Es el momento de realizar diálisis o un trasplante de riñón.
Para no llegar a esto es recomendable prevenir la obesidad y el sobrepeso, mantenerse activo, tener niveles saludables de colesterol bueno (HDL) y evitar el consumo de alcohol, entre otros.
La idea es revertir la tendencia al alza de esta enfermedad. Porque si en los años ’90 había alrededor de 400 millones de personas en el mundo afectadas por ella, hoy son alrededor de 800 millones. Por eso, tomar conciencia de que es necesario tener un estilo de vida más saludable es el primer paso para cuidar la salud renal.