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Experto Mayo Clinic: “Lo que es bueno para la salud en general también es bueno para el cerebro”

Ilustración de una cabeza de rompecabezas con piezas faltantes sostenida por unas manos, representación del deterioro cognitivo, la pérdida de memoria y las enfermedades neurodegenerativas

Los hábitos saludables son clave para preservar la memoria y la función cognitiva.

Hoy se sabe que comer saludable, hacer actividad física, no fumar, dormir lo suficiente y tener una vida social activa, ayudan a proteger el cerebro y demorar la aparición de enfermedades como el Alzheimer. A esto se suma una prueba genética que puede revelar un mayor riesgo de presentar esta enfermedad y un par de medicamentos que retrasan su desarrollo.

El cerebro depende de un buen funcionamiento del sistema cardiovascular. Esto porque el corazón bombea a todo el cuerpo la sangre que alimenta a los distintos órganos, entre ellos, el cerebro. Por eso, hoy es sabido que un estilo de vida saludable que reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer, también ayuda a disminuir el deterioro cognitivo que producen enfermedades como el Alzheimer y otras demencias.

“Lo que es bueno para la salud en general también es bueno para el cerebro”, afirma el doctor Bryan Woodruff, neurólogo cognitivo de la Clínica Mayo de Arizona, Estados Unidos. “El Alzheimer de lejos es la demencia más frecuente que vemos en la práctica clínica”, añade. Se estima que alrededor de un 75% de las consultas son por esta causa.

Para ayudar a cambiar esto, el doctor Woodruff afirma que mientras más jóvenes las personas cuiden su salud “es más probable que eso les dé buenos dividendos para su salud a medida que envejecen. Si tienen hipertensión, trátenla. Si el colesterol o la glicemia están altos ajusten su dieta, hagan ejercicio regular”, son algunos de los consejos que da este especialista.

Recomendaciones

Otras recomendaciones son no fumar, mantener un peso saludable, consumir productos integrales, así como frutas y verduras. Además, hay que dormir lo suficiente, ya que el insomnio se asocia a deterioro cognitivo.

Y algo muy importante: mantener una vida social activa, ya que estas relaciones benefician al cerebro de múltiples maneras. Por ejemplo, los estudios sugieren que la interacción social libera sustancias químicas como la serotonina y la dopamina. Estos neurotransmisores mejoran el estado de ánimo y la actitud ante la vida. Además, las relaciones sociales pueden favorecer la formación de nuevas conexiones entre las células nerviosas.

Para potenciar estos efectos, hay que tratar las pérdidas de visión y de audición que se producen con el paso de los años. Esto porque si el paciente no puede ver ni oír de manera adecuada lo que ocurre a su alrededor, le resultará más difícil comunicarse y mantener una vida social activa.

“Estas funciones sensoriales son fundamentales para la forma en que pensamos y que interactuamos con el mundo”, afirma el doctor Woodruff. “Si no lo ve o no lo oye, no puede codificarlo ni recordarlo”, añade.

Por último, hay que evitar el uso crónico de medicamentos sedantes como las benzodiacepinas, los barbitúricos y los inductores del sueño. Estos fármacos pueden dificultar el pensamiento, enlentecer la capacidad de reacción y provocar somnolencia.

Avances

A todo lo anterior, hoy se suma la prueba genética que analiza el gen APOE. “Sabemos que en el patrón de herencia de este gen está la variante APOE-4, que aumenta el riesgo de desarrollar Alzheimer”, explica Woodruff. Este examen permite conocer con mucha antelación la existencia de este factor de riesgo, y el paciente puede ajustar sus hábitos de vida para postergar lo más posible la aparición de la enfermedad.

Finalmente, a mediados del 2023 la Agencia de Alimentos y Drogas de EE.UU. (FDA por su sigla en inglés) aprobó el uso de lecanemab (Leqembi), y al año siguiente dio luz verde a donanemab (Kisunla). Ambos medicamentos combaten y eliminan las placas de amiloide del cerebro. Asimismo, ambos son inyectables, aunque de alto costo.

Si bien aún no cuentan con la aprobación del Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile, se puede importar en forma particular con los permisos médicos correspondientes.

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