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Mes Cáncer Testicular

«Sería bueno que existieran campañas como en el cáncer de mama»

El uruguayo Franco Torgnascioli, arquero de Everton, cuenta su experiencia como paciente de cáncer testicular y aboga por más campañas educativas sobre la enfermedad.

Franco Torgnascioli asimila a “un baldazo de agua fría” el impacto que le causó la noticia de que tenía un tumor testicular. Arquero de Everton, el futbolista recibió ese diagnóstico a mediados de diciembre, mientras se encontraba de vacaciones en Salto, ciudad del noroeste de Uruguay donde nació en agosto de 1990.

Los síntomas habían empezado en Chile, poco antes de que partiera a ese viaje. Sentado en su casa, el deportista sintió un leve malestar en la zona inferior del testículo izquierdo que, además, había notado algo inflamado. Ya en Montevideo, esa molestia se transformó en un fuerte dolor y en una puntada en la ingle. En cosa de días, y cuando ya había llegado a Salto, el deportista pasó por una consulta médica, una ecografía y una cirugía de urgencia.

Enterarse de que había desarrollado cáncer testicular –enfermedad oncológica que, si bien es poco frecuente, presenta una alta incidencia en hombres entre 15 y 35 años- perturbó a Torgnascioli, quien conversó con CancerLATAM en el mes dedicado a tomar conciencia sobre esta patología.

pensé que tenía varicocele. No entendía mucho y al comienzo estaba muy nervioso, quería que me operaran pronto. Creía que cada hora que pasaba era perjudicial para mi salud»

Franco Torgnascioli

“Pensé que tenía varicocele. No entendía mucho y al comienzo estaba muy nervioso, quería que me operaran pronto. Creía que cada hora que pasaba era perjudicial para mi salud. Me hacía muchas preguntas, entre ellas por qué me pasaba esto, si soy deportista y cuido mi alimentación”, comenta.

El portero de Everton se tranquilizó después de que los médicos le informaron que sobre el 95 por ciento de los pacientes se cura de esta patología, que está asociada a factores de riesgo como la criptorquidia (condición por la que un testículo no ha descendido correctamente), tener antecedentes familiares de la enfermedad o haberla sufrido antes, y ser VIH positivo. “Me dijeron también que los tratamientos son muy eficaces”, agrega.

Nunca, hasta ahora, Torgnascioli había escuchado del autochequeo, práctica que consiste en palpar los testículos para detectar cambios de tamaño o protuberancias y que los especialistas aconsejan realizar al menos una vez al mes como medida de pesquisa precoz.

“Sería bueno que se hicieran campañas como las del cáncer de mama y que hubiera más información para los hombres. Muchos me han escrito para contarme que han tenido este tumor, pero no se habla de él”, comenta.

El futbolista vive hace más de un año en Chile y fue aquí donde se sometió a la quimioterapia posterior a la cirugía, que se extendió por tres semanas, a contar el 7 de febrero (previamente, siguió la indicación médica de congelar espermios, ya que los fármacos pueden afectar la fertilidad).

“La tomografía que me hice después de la operación mostró que el cáncer no se había expandido, pero el oncólogo consideró que era recomendable una quimioterapia para evitar una recaída”, cuenta el arquero, cuya biopsia arrojó que su tumor era del tipo no seminoma, de rápido crecimiento y más habitual en hombres más jóvenes.

sería bueno que se hicieran campañas como las del cáncer de mama y que hubiera más información para los hombres. Muchos me han escrito para contarme que han tenido este tumor, pero no se habla de él»

Franco Torgnascioli

Por efecto de las drogas, Torgnascioli experimentó –además de la caída del pelo- náuseas, inapetencia y decaimiento, sobre todo en las últimas sesiones. Pero hizo un esfuerzo por alimentarse bien. “Mi señora se preocupaba de que comiera todo lo posible, aunque no sentía hambre. Trataba de descansar y de dormir bien. Sé de pacientes que lo han pasado muy mal, con diarreas y vómitos, que por suerte yo no tuve. Estaba bien de ánimo y en eso influyó saber que me iba a mejorar”, recuerda.

El futbolista se reintegró en marzo a Everton. Se había mentalizado, dice, para regresar lo más rápido posible, ejercitándose en su casa a modo de preparación. “El oncólogo me había pedido que esperara un mes para volver a entrenar, pero cuando me hice los exámenes y salió todo bien, me dijo que si quería empezaba mañana mismo, porque estaba como si no me hubieran hecho quimioterapia. Físicamente estaba mal, porque no había entrenado en meses, pero nada más. La verdad es que me impulsaron las ganas y la buena vibra de la gente. Es impresionante el cariño que me han demostrado personas de todas partes, chilenos y uruguayos. El club, además, se ha portado muy bien, desde el primer día”.

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