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En primera persona

Triple desafío para un año complejo

El 2021 combina la puesta en marcha de la Ley Nacional del Cáncer con la incertidumbre por la evolución de la pandemia. Aquí el análisis de la presidenta de la Sociedad Chilena de Cancerología.

El cáncer será la primera causa de muerte entre los chilenos dentro de los próximos años. Según las proyecciones del Plan Nacional del Cáncer (*), esto ocurrirá el 2023. Mientras tanto, ya lo es en varias regiones del país.

Como vemos, nos enfrentamos a una enfermedad donde hay altos costos involucrados para un manejo adecuado; y que además impacta, no sólo en la salud física y emocional del individuo, sino que en su familia y en toda la comunidad.

La conclusión es obvia: el cáncer debe ser abordado como un problema de salud pública.

   En paralelo, vimos como la emergencia sanitaria del 2020 provocada por la pandemia de COVID-19, obligó a reordenar los sistemas de salud y a reasignar recursos de por sí escasos. Esta situación impactó fuertemente otras atenciones como ocurrió, por ejemplo, con la postergación de algunos diagnósticos, terapias, seguimientos y la rehabilitación de pacientes con cáncer.

punto aparte merece el que las sociedades médicas y científicas estimulemos la vacunación contra el SARS-CoV-2 entre los pacientes oncológicos»

Doctora Ana María Ciudad (Sociedad Chilena de Cancerología y subdirectora médica de InCáncer)

   Para empeorar el panorama, las cuarentenas y el confinamiento limitaron la movilidad y la libre circulación de las personas. El temor al contagio y/o la imposibilidad de trasladarse a un centro de salud, provocaron una disminución dramática de las consultas (una caída de hasta el 80%) durante el período en que, como país, registramos el mayor número de casos y de hospitalizaciones por el SARS-CoV-2.

Si a lo anterior sumamos que el paciente con cáncer es muchas veces una persona de edad avanzada, con patología crónica asociada y/o con diferentes grados de inmunosupresión, el resultado es un individuo que debió hacer obligadamente un balance entre el mejor momento de tratar su afección y el riesgo de contagio.

Los servicios respondieron adaptándose con protocolos de tratamiento acortados y uso de estrategias digitales -telecomités y teleconsultas-, muchas de ellas tecnologías que prometen quedarse con nosotros. 

   ¿Conclusión? Durante este 2021 enfrentaremos el triple desafío de los nuevos casos de una enfermedad al alza, como de aquellos postergados en alguna etapa de diagnóstico o manejo. Requeriremos también de un análisis profundo de las cifras entregadas por el Ministerio de Salud (Minsal) sobre este impacto, para así asignar los recursos humanos, de infraestructura y equipamiento que nos permitan atender tanto al manejo del cáncer como de la pandemia (tercer desafío).

La integración de los sistemas de salud público y privado implementada durante la pandemia, es una las medidas que debería replicarse en la atención oncológica. Foto referencial Hospistal El Pino.

   Otras estrategias que creemos necesarias corresponden a la integración de los sistemas de salud público y privado; optimizar la coordinación de la atención primaria con la terciaria; mantener los protocolos establecidos para el manejo Covid-19 y el Oncológico, además de organizar la actividad para ampliar los horarios de atención.

Punto aparte merece el que las sociedades médicas y científicas estimulemos, junto a las autoridades de salud, la vacunación contra el SARS-CoV-2 entre los pacientes oncológicos, para así lograr una mayor protección de este grupo y, también, la inmunidad poblacional.

  Hasta aquí nos hemos referido a las medidas inmediatas. Pero eso no es sinónimo de descuidar aquellas pensadas para el largo plazo, ya que son las que nos permitirán mantener un sistema de salud sustentable en el tiempo.

Una mirada de futuro incluye estimular hábitos de vida saludables; poner en marcha el Registro Nacional de Cáncer; ampliar los programas preventivos y de diagnóstico; fortalecer la red oncológica a nivel país; dotar a los sistemas sanitarios de recurso humano especializado, equipamiento e infraestructura; asignar los fondos necesarios para cubrir los fármacos de alto costo -no cubiertos por GES ni la ley Ricarte Soto- y estimular las ciencias básicas relacionadas con el área oncológica.

no sabemos cuál será la evolución de la pandemia durante el 2021. Sólo entendemos que la autoridad debe orientar las políticas y el uso de los recursos según sea el desarrollo de la emergencia sanitaria»

Doctora Ana María Ciudad

   La Ley Nacional de Cáncer es fruto del trabajo de varios años de grupos científicos, políticos, de pacientes, y también de asociaciones y fundaciones dedicadas a abordar la enfermedad.

Esta normativa, que lleva el nombre del doctor Claudio Mora, nos entrega los lineamientos jurídicos y de protección financiera en diferentes ámbitos para el manejo de la patología. ¿Su propósito? Garantizar equidad y acceso -sin discriminación- a todos los chilenos diagnosticados con algún tipo de tumor.

  Su fecha de promulgación fue agosto de 2020 y, si bien la ley no está plenamente vigente (aún no está listo el reglamento), existen algunos avances parciales como, por ejemplo, la puesta en marcha masiva de exámenes de pesquisa y la instalación de equipamiento para diagnóstico y tratamiento a lo largo de la red nacional.

Hay varios proyectos de centros oncológicos en distintos niveles de avance como son los de Iquique, Atacama, La Serena, Macrocentro Valparaíso, Instituto Nacional del Cáncer (InCáncer) en Santiago, el Complejo Asistencial Sótero del Río, Concepción y Temuco, entre otros.

También la Ley del Cáncer comprometió protección financiera para la cobertura de drogas de alto costo y, como sociedad científica, esperamos que este año sí estén disponibles esos fondos que favorecerán a quienes no pueden acceder a ellos por razones económicas en desmedro de su propia vida.

como Sociedad Chilena de Cancerología -organización científica con más de 50 años de historia- nos sumamos al llamado para que la Ley Doctor Claudio Mora esté completamente vigente»

Doctora Ana María Ciudad

    No conocemos -nadie lo sabe- cual será la evolución de la pandemia durante el 2021. Sólo entendemos que la autoridad debe orientar las políticas y el uso de los recursos según sea el desarrollo de la emergencia sanitaria.

Pero a pesar de este escenario incierto, consideramos que el hecho de que la nueva normativa entre en plena vigencia, refleja la importancia que tiene para todos ampliar las estrategias de prevención y diagnóstico, junto al manejo adecuado y oportuno del cáncer.

   Como Sociedad Chilena de Cancerología -organización científica con más de 50 años de historia- nos sumamos al llamado para que la Ley Doctor Claudio Mora esté completamente vigente: sólo así podremos desarrollar estrategias de manejo oncológico acorde con los tiempos. Y que, además, consideren tanto el crecimiento y envejecimiento de la población como una terapia integral, oportuna, moderna y de calidad para todos los habitantes de nuestro país.

(*) Plan Nacional del Cáncer 2018-2028 del Ministerio de Salud (Minsal).

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